Escrito por Verónica Mildred

5 cosas que debemos dejar de hacer antes de iniciar el 2020.

Sin duda alguna, el 2019 ha sido el año en el que logré salir de la ola que me revolcaba y de la cual intentaba salir y no podía, pues sí, así como lo lees… y acá te lo cuento

Siempre he sido muy soñadora, dada a tomar acción y positiva, y gracias a esa actitud de “Sí LO VOY LOGRAR” he conseguido muchas metas.

Te puedo mencionar algunas:

  1. Compré mi primera casa a los 21 años.
  2. Conseguí mi primer empleo en el área de RRHH a los 22 años, sin tener nada de experiencia, logrando ser seleccionada por encima de muchas mujeres las cuales ya estaban graduadas y con experiencia.
  3. Compré mi primer carro a los 23 años, y era el carro que visualizaba y quería
  4. Logré mudarme a Panamá, en una zona en la que siempre visualizaba vivir.
  5. Conseguí trabajo en una gran empresa en Panamá, la cual una vez observe en una revista y me dije “Quiero trabajar en esa empresa”  y logré entrar.
  6. Saqué mi apartamento en Panamá éste año.

Entre otras cosas que en otros artículos puedo conversarles

Sin embargo, llegó un tiempo en el me empecé a estancar, puedo decir que desde el 2017 en adelante, fue como una ola pesada que me revolcó y de la cual me costó mucho salir, lograba cosas, sí, pero me costaba mucho más, sin darme cuenta me dejé envolver por la realidad, por el trabajo y por el estrés del día al día.

Este año hice un par de cosas diferentes y puedo decirte con toda confianza, que logré salir de ese revolcón que ya me tenía todas las energías consumidas.

5 cosas que dejé de hacer y 5 cosas que retomé

Compararnos:

Les cuento que lo hacía sin darme cuenta, al observar que personas estaban logrando sus objetivos y obteniendo sus metas, era entonces cuando inconscientemente comparaba mi estado actual, y al ver que aún no estaba en donde quería, empezaban a brotar de mí pensamientos y sentimiento de “No lo voy a lograr, no soy suficiente, no tengo los recursos o contactos que él o ella, etc.” Ese sentimiento de carencia, hacía que mi vibración bajara tanto y seguía atrayendo más de lo mismo. Frustración y negatividad, lo cual me inhabilitaba para tomar acción.

Lo primero que hice fue, pensar en todas las cosas que ya había logrado en mi vida, hice una lista mental de todas ellas, al tenerlas presente, me dije:

Verónica, eres capaz, claro que lo puedes lograr, mira todo lo que has conseguido, haz lo mismo que en aquellas ocasiones cuando lo lograste. Y fue allí cuando retomé la confianza en mí y le cambié el sentido. Ahora cada vez que veo a una persona que está logrando sus metas, me inspiro, me alegro al ver que sí se puede y digo, claro que se puede, si ella o él lo lograron, yo también puedo.

He aprendido que el universo es abundante, HAY PARA TODOS.

Procrastinar:

No sé cuando empecé a procrastinar tanto, como les comentaba, siempre he sido muy dada tomar acción, sin embargo, silenciosamente empecé a dejar todo para después, me empecé a llenar de excusas “Estoy muy cansada, fue un día duro en el trabajo, lo hago el fin de semana que tengo más tiempo, 5 minutos más para dormir” sin darme cuenta procrastinar se había convertido en un hábito. Un terrible hábito.

Lo que hice fue, tomar acción… aunque me costara, aunque mi cuerpo no quisiera, aunque tuviera mucho sueño… y todos los días pongo en práctica el músculo de la acción.

Hago todo lo que me pongo en el día, en caso tal no pueda cumplir mi programación por algo inesperado como “Una reunión profesional que sale a último minuto, una enfermedad familiar o un percance que me saque de mi programación” no me doy plomo, solo reviso y reprogramo.

Empecé a tomar acción con cosas pequeñas, ejemplo: Pararme de una vez al sonar mi alarma (todavía sigo trabajando en esto), llamar a mi hermana cuando dije que la llamaría, entrenar 5 días a la semana así sea 30 minutos, limpiar mi apartamento a profundidad 2 veces al mes, doblar la ropa a penas la tenga seca y poco a poco, volví a ser esa persona que hace lo que dice y planifica.

Llenar la mente de información basura:

Soy fiel creyente que somos lo que consumimos y no había caído en cuenta que en mi poco tiempo libre solo me la pasaba escuchando música, viendo páginas de farándula, programas de chismes de los famosos, páginas de chistes y paradojas, entre otro contenido. ¡OJO! con esto no estoy diciendo que sea malo consumir ese contenido. Sin embargo, tienes que decidir con qué contenido e información vas a estar alimentando constantemente tu mente y eso va a depender de acuerdo a la persona en que deseas convertirte.

Así que me pregunté: ¿La Mujer en la que deseo convertirme, qué contenido consume diariamente?

Y en base a mi respuesta retome nuevamente mis lecturas de libros de superación, negocios, liderazgo, empecé a seguir canales en YouTube de personas que admiro y hablan de Libertad Financiera, de Ventas, de Marca Personal, Ley de la ATRACCIÓN, Mentalidad de Éxito, entre otras.

Y te lo aseguro, tu mentalidad empieza a crecer y evolucionar, pues constantemente la estas entrenando para el éxito.

Cuando dejo de hacerlo, mi vibración baja.

Constantemente tienes que entrenar tu mente para el éxito, el día que lo dejas de hacer, esa parte negativa, realista, floja y conformista que todos tenemos, empieza a tomar fuerza.

Salir tarde de la oficina:

Cuando inicié mi vida laboral siempre escuchaba este consejo de grandes líderes y pensadores, sin embargo, nunca lo vi como un problema, pues en mis primeros empleos, todos nos íbamos a la hora exacta de la salida.

Fue hasta el 2016 cuando inicie en mi trabajo actual, en el cual me estaban contratando para hacerme responsable de toda la parte de RRHH. Y no era cualquier empresa, era nada más y nada menos que la empresa que meses atrás me visualizaba trabajando en ella.

El reto era grande, así que yo, como toda una perfeccionista, adicta al trabajo, me entregue en mente, cuerpo y alma a mi trabajo.

Mi hora de entrada era a las 8:00am y se supone que tenía que salir a las 5:00pm, sin embargo, eso no era así, llegaba siempre antes de las 8:00am y salía diariamente a las 8:30pm, 9.00pm (de lunes a viernes) los sábados, trabajaba de 8:00AM – 12:00pm (era el único día que cumplía mi horario bien). Y no solo eso, me llevaba el trabajo a casa, almorzaba en 20 minutos, no revisaba mis redes, no perdía el tiempo, todo mi ser estaba enfocado en mi trabajo.

Nadie me decía, Verónica, debes quedarte, NOOOOO, eso no pasaba, era mi decisión, tenía tanto trabajo y tantas responsabilidades. Además, cuando llegué a la empresa las cosas estaban muy desorganizadas y se venían varios proyectos grandes para la compañía. Yo quería demostrarme que podía con el reto y me olvide de mí.  ERRORRR….

Ese es uno de los principales motivos que me llevó a revolcarme en esa ola que les comentaba, olvidarnos de nosotros mismos y de nuestros propios sueños es la muerte misma.

Llegó el punto, en que el no disfrutaba ni mi vida personal, ni mi trabajo, solo me la pasaba quejándome.

Fue hasta éste año 2019, que me dije, no más… tengo que hacer un balance en mi vida, me gusta lo que hago en mi trabajo y no lo disfruto. Era así, no estaba disfrutando nada de lo que hacía, pues sentía que mi trabajo me había robado mi vida y mis sueños.

Fue allí cuando tome medidas, definí tareas prioritarias e importantes, dejé de torturarme por los pendientes y empecé a ponerme metas diarias, entre ellas salir más temprano, al principio empecé a salir a las 7:00pm,  luego a las 6:30pm, luego a las 6:00pm, luego a las 5:40-5:30pm y he logrado mantenerme en ese horario.

Hay días en el mes que no tengo otra opción que quedarme un poco más tarde por proyectos específicos, sin embargo, la mayor parte de los días logro salir a las 5:30pm, más tardar 6:00pm, y les confieso, fue una de las cosas que más me costó este año, al principio me sentía súper irresponsable cuando me iba a las 5:30pm. A la fecha, eso no me sucede, sé que soy una profesional en todos los sentidos, cada día decido dar lo mejor de mí en mi trabajo, he recuperado el gusto por mi trabajo y lo que hago, y  lo más importante: Logré retomar mi vida personal y mis sueños.

Quejarnos, criticar y juzgar:

Es tan fácil caer en las quejas, enojos y críticas, lo hacía a diario, me quejaba del tráfico, de las injusticias laborales, de los malos jefes, que los trabajadores irresponsables, de que las cosas no salieran como esperaba, etc…

Al meditar sobre como reaccionaba ante las eventualidades diarias, me pude percatar que al quejarme o criticar no era parte de la solución, por el contrario, me estaba comportando de la misma forma pero desde otro plano y me estaba cargando de una vibra conflictiva, por lo tanto, eso mismo seguiría atrayendo.

Así que cambie la forma en como reaccionaba ante el tráfico y las eventualidades del día, decidí enfocarme en lo que estaba a mi alcance para mejorar la situación y lo que no podía solucionar, simplemente no le ponía mi energía, ni para criticarlo, ni para tratar de cambiarlo. Empecé a fluir y créanme, todo empezó a fluir.

Otra cosa que retomé fue el agradecer todas las mañanas antes de salir de casa, por lo grandioso que estaba siendo el día, empecé a sonreír apenas me levantaba de la cama, a visualizar lo bien que sería el día y así se desarrollaba mi día, bien, sin conflictos.

Empecé a notar que las personas a mi alrededor cambiaron, pero en realidad no cambiaron, yo fui la que cambie mi forma de reaccionar, yo decidí soltar, yo decidí no juzgar las situaciones, yo decidí cambiar el mood, YO DECIDÍ FLUIR.

Más agradecimiento y menos críticas.

En este artículo, te abro mi corazón y te cuento algunas cositas de mí vida, con el objetivo de enseñarte aquello que me funcionó a mí para lograr encaminarme nuevamente.

Así defino mi 2019, el año en el que retomé mi vida y volví a sentir que sí es posible, que puedo, que me lo merezco y que soy capaz.

Los hábitos son fundamentales para lograr tus metas, si vez que estás estancado, revisa tu hábitos, tus acciones diarias, realizas los correctivos que sean necesarios, no te desesperes y tampoco te tomes días de descanso.

¿Cuéntame, qué más podemos añadir a la lista, qué eliminaste tú de tu vida este 2019?

Te deseo todo lo bueno para este 2020, que estoy segura es el año de la manifestación.

Toda la buena vibra.

Un fuerte abrazo

Verónica Mildred.

 

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2 Comentarios

  1. Victor

    Muy atinados tus comentarios, en realidad cuando uno ama lo que hace y disfruta su trabajo te dejas envolver en él, lo bueno es que uno debe analizar donde estoy, lo que hago y a donde quiero llegar, muy importante trazar metas a corto plazo para no caer en lo rutinario, las metas a largo plazo como una maestría, terminar de pagar el auto de tus sueños o la casa soñada deben ser tomadas con calma y prioridad, saludos feliz 2020…

    Responder
    • Verónica Mildred

      Así es Víctor, las metas son claves para mantener el rumbo.
      Que tengas un 2020 de sueños cumplidos.

      Responder

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