Era uno de esos sábados lleno de muchas actividades, por la mañana tenía programadas varias entrevistas, a las que yo llamo “Negociación Laboral” había citado a 4 candidatos, de los cuales uno llamó para reprogramar y 3 asistieron a la hora establecida.

Hice pasar al primer candidato, parecía estar molesto, sus hombros estaban entumecidos, esa manera de sentarse con las manos cruzadas acompañada de una mirada fija y dura, enviaba un mensaje desafiante, solo respondía de forma puntual lo que le preguntaba, era como estar en un interrogatorio, al ver su comportamiento cambie la dinámica y le dije, ok, cuéntame de ti, qué te apasiona, cuáles son tus metas, logros, experiencias, convérsame un poquito de quién eres.

Quedó unos minutos en silencio, “parecía estar buscando en su mente aquellos registros de su vida que le estaba pidiendo me compartiera” después de un tiempito en silencio me mira, sonríe y me empieza a contar sin nada de emoción su trayectoria profesional y experiencias de vida.

Sus experiencias eran muy interesantes, pero él las veía como un trabajo más en el cual solo se beneficiaba económicamente.
Esperaba tener mejor suerte con los dos candidatos por entrevistar, pero no fue así, no les haré el cuento largo detallando como se desarrollaron las tres entrevistas, sé que de estos tres panoramas hay mucho material para escribir, pero en este artículo, solo me enfocaré en los puntos que estos tres candidatos tenían en común y los cuales se deben mejorar para tener éxito en una negociación laboral.

Falta de confianza en sí mismo

La confianza al igual que la autoestima, es un músculo que diariamente necesita ser fortalecido, una de las principales causas de inseguridad es la falta de identidad, esto resulta cuando dudamos o no tenemos claro quiénes somos realmente, que nos gusta y cuales son aquellos talentos y habilidades que poseemos.

Diariamente desarrollamos actividades que nos definen, pero por ser precisamente del diario vivir le restamos valor, por eso te invito a que hagas una lista de todas aquellas cosas o actividades que sabes hacer y aquellas que te gustaría aprender, al terminar tu lista, veras que son muchas en las cuales te destacas, pero por ser tan cotidianas no las estabas tomando en cuenta. Atreve a hacer cosas diferentes, eso te añadirá conocimiento, te ayudará a definir tu identidad y ganaras confianza.

Nada de etiqueta

Muchos dicen; “lo que importa es lo de adentro”. Sí, es cierto, pero también es muy importante como nos veamos y nos presentamos al mundo, nuestra vestimenta, aseo personal, postura y manera de comunicarnos, envía un mensaje, define a primera vista quién y cómo somos.

Si vamos a una mueblería y el vendedor nos dice: Estos sillones son de la más alta calidad, es lo mejor que tenemos en el mercado, su material interno es de última tecnología. Pero observas que los sillones tienen el forro roto y desgastado, las patas peladas y sucias. ¿Los comprarías? Claro que no… Me encanta la frase que dice: No hay segunda oportunidad para causar una primera impresión. Vístete y proyéctate como la persona en que deseas convertirte.

Ciegos antes las oportunidades

Mis tres entrevistados del sábado mencionaron la frase “Estoy esperando que me salga una mejor oportunidad” pero estas tres personas habían visto pasar oportunidades delante de ellos y no la supieron aprovechar. Todo lo que pasa por nuestra vida, viene con un propósito, y el propósito principal es enseñarnos. Sácale ventaja y provecho a las puertas que se te van abriendo, absorbe conocimiento, crea conexiones, impúlsate… para eso son las oportunidades, todas, por muy pequeña que parezca nos dejan crecimiento, todo depende tu actitud hacia ellas.

Niveles de energía bajos

Un estrechón de mano débil al presentarnos o despedirnos y un tono de voz bajo, provoca perdida de interés y envía el mensaje de: Soy temeroso, inseguro y nada interesante. Por eso cada vez que estreches la mano hazlo con firmeza, evalúa tus niveles de energía al conversar con amistades o colegas del trabajo, pregúntale a alguien de confianza cómo se percibe tu mensaje y tono de voz. Recuerda que el mensaje y la manera en que lo trasmites son importantes.

Al culminar las entrevistas salí al centro comercial por algo de comida, estaba hambrienta y exhausta, en ese momento vi en la vitrina de una tienda un traje hermosísimo que no dude llevarme a casa.

En la noche Jorge y yo inventamos salir a comer y ¿qué creen? Me puse el traje de la vitrina que había comprado en la mañana, al verme me pregunta ¿Ese no es el traje que te compraste en la mañana? Yo respondo: Sí, es hermoso verdad, vuelve a preguntar ¿por qué no lo guardas para una ocasión especial? Yo respondo: Hoy es especial, no tengo que esperar un día especial porque todos los días son especiales.

Por qué esperar un momento especial para emocionarnos por la vida y ponernos nuestro mejor traje.

En ese momento recordé a los tres protagonistas de este artículo “mis tres entrevistados” quienes habían guardado momentos de su vida esperando el trabajo soñado, la pareja ideal, un momento especial, sin detectar que la vida les regalaba oportunidades a diario.

Esa noche no solo me puse el traje de la vitrina, mientras esperábamos la comida en aquel restaurante, colocaron un tema musical que nos encanta y nos pusimos a bailar en medio de todos.

De cada día se puede hacer algo extraordinario, tanto lo días de fiesta y comida, como los día de afán y trabajo pueden ser grandiosos, todo depende de la actitud con la qué lo asumimos, no guardes nada de ti para una ocasión especial. Dalo todo hoy…

Un fuerte abrazo

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