Story Time
Escrito por Verónica Mildred

Story Time “Me quedé dormida”

El reloj de mi computador marcaba las 4:58pm, era el primer sábado de febrero del 2021, y allí, sentada en mi cómoda cama, con el computador en mis piernas, decidí seguir con mi planificación del día, la cuál era escribir este artículo que estás leyendo.

Ese día había despertado a las 9:00am, tarde para lo que acostumbro despertar, lo primero que hice fue cepillar mis dientes, tomar mi vaso de agua (el que tomo todas las mañanas en ayunas) y a los minutos preparé mi desayuno.

Luego revisé los planes que tenía para ese día, los cuales eran: Escribir el artículo del blog, cocinar, entrenar por la tarde y leer por la noche.

Sin embargo, la casa estaba patas arriba y no me sentía en un lugar acogedor para inspirarme a escribir. Por lo tanto, luego del desayuno me dispuse a limpiar un poco la casa y preparar almuerzo. Al terminar me senté un rato a leer mientras descansaba un poco de la jornada de limpieza, leí por 15 minutos aproximadamente (mi mente y mi cuerpo se sentían muy cansados), luche con el sueño por varios minutos, sin embargo, esa batalla no la gané yo, y quedé profundamente dormida.

Al despertarme de mi larga siesta no planificada, mi mente intentó ponerme una zancadilla para derribar mi estado de ánimo y no continuar con mi plan del día, y empezó el dialogo: ¡Que mal!, no estoy cumpliendo mi planificación del día, mira la hora que es y no he trabajado en el artículo, ya son prácticamente las 5:00pm he perdido casi todo el día, para eso me tomo lo que queda del día libre.

Ese dialogo mental negativo no duró ni un minuto, pues a diferencia de otras ocasiones, le puse un stop de inmediato.

Confieso que me cuesta sacar tiempo libre, desde el 2020 estoy aprendiendo a hacerlo, pues descansar también debe ser parte de nuestras metas.

Después de la siesta no planificada de 2 horas me sentía renovada y casi desperdicio esa energía que podía usar para seguir mis planes del día y ser productiva, (con casa limpia y todo para inspirarme) en no hacer nada si le hubiese hecho caso a mi mente. Luego de esquivar la zancadilla mental; me lavé la cara y empecé a escribir este artículo que me tomó una hora, entrené mis 30 minutos diarios, por la noche trabajé un poco en mejoras de uno de mis paquetes de consultoría y leí antes de ir a la cama.

Soy muy espontánea, sin embargo, para obtener los resultados que deseo, he tenido que hacerme amiga de la planificación, por lo general siempre hago lo que me establezco hacer. No siempre fue así, hubo un tiempo que agendaba pequeñas acciones que tenía que hacer día a día para obtener resultados y luego por pequeñas circunstancias no hacia lo que tenía que hacer y con el tiempo me quitaba o lo hacía a medias, y los resultados eran a medias. Por lo tanto, me tocó establecer prioridades, cambiar hábitos y entrenar la disciplina. Dentro de mis prioridades se encuentra mi salud y felicidad, y parte de mi salud es tener tiempo libre, pues he descubierto su importancia.

Ser flexible con responsabilidad es un arte que estoy aprendiendo a usar, el cual consiste en no abusar del tiempo libre o de ocio, en recordar que no soy una máquina industrial, en escuchar mi cuerpo, en no estresarme cuando tengo que hacer algunos ajustes en la planificación por diferentes circunstancias, y desde que estoy practicando ser flexible con responsabilidad le he regalado dosis de libertad y energía a mi vida y he visto mejores resultados.

Balance es fundamental, no el balance perfecto porque ese no existe. Pero sí el que a mí me funciona.

Medir nuestra vida y resultados con la vara de los demás o con el balance de los demás es un camino directo al abismo, que solo genera frustración, estrés mental e inacción.

Esta siesta no planificada es un vivo ejemplo del arte de ser flexible con responsabilidad, me salí un poco de mi planificación pues mi cuerpo me pedía un poco de descanso, sin embargo, luego del descanso seguí con mis planificación y avancé un poco más a los resultados que deseo.

Los resultados que deseamos son el cúmulo de las acciones diarias, no des por poco la pequeña acción que puedas hacer hoy, pues la repetición de esa acción hoy, mañana y pasado y todos los días, dará como resultado la meta que te estableciste y a la cual vas a llegar si no te quitas.

No vemos en un próximo artículo.

Con cariño,

Vero.

 

 

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